Puede sonar místico o fantasioso, pero sí, creo que la meditación puede ayudarnos a mejorar la emisión de nuestra voz. ¿Por qué? Muy sencillo, para producir sonido, implicamos a nuestro cuerpo. Por lo tanto, las emociones que sintamos nos pueden hacer estar tensos o, por el contrario, relajados. Así que nos conviene saber gestionarlas para ser felices y no tensar la voz con penas.

El ritmo diario y las preocupaciones a menudo nos hacen sentir ansiedad. Sin duda eso afecta a la tensión muscular de nuestro diafragma, hombros, cuello… y de las preciadas cuerdas vocales.

Hoy en día todos, en mayor o menor medida, sufrimos de estrés. ¡Por eso es tan necesario parar, dedicarnos unos minutos a nuestro bienestar y simplemente, fluir en el AHORA!

Este 2019 uno de mis propósitos fue incorporar la meditación a mi vida. Me apunté a un reto de 21 días meditando en un centro budista. También me gusta leer sobre desarrollo personal. De hecho, recomiendo los libros de Osho y Deepak Chopra. Me encantó “La Conciencia” de OSHO, que habla sobre la importancia de vivir en el ahora.

Tan solo dedicar 10 minutos al día a meditar (aunque al principio cueste mantener la concentración y nos invadan los pensamientos) puede marcar una gran diferencia. Poco a poco comprobarás como tienes mejor manejo de las emociones porque ganas en conciencia. Se trata de ser testigo, de presenciar sin juzgar. En definitiva, de fluir en este momento.

Y eso es fantástico a la hora de ponerte delante de un micrófono porque vas a controlar mejor la ansiedad, tu respiración será calmada, sabrás estar centrada en lo que tengas que crear y la voz va a sonar mejor. Sin tensión todo va sobre ruedas.

Merece la pena practicar. Ahí está la clave, en la perseverancia y constancia. Uno de mis canales favoritos es “Bombones para el alma“, su voz es pura paz y ayuda a sanar. Pero en Youtube hay muchísimos para empezar a crear el hábito zen y transformar tu vida.

Gracias a Youtube podemos disfrutar de meditaciones guiadas como ésta de Gaia, genial para principiantes:

Espero haber plantado la semilla que haga florecer en ti la curiosidad por meditar y conocer sus diferentes técnicas. Puede parecer una moda, pero en Oriente se lleva practicando desde hace miles de años. Creo que en Occidente hay una gran necesidad por alimentar el alma. De ahí que lo hayamos adaptado a nosotros. En cuanto compruebes los beneficios, seguirás en el camino. Ojalá que para toda la vida. ¡Que lo disfrutes! ❤